El comienzo de una República.

Sir Crazy of Garden siempre estaba buscando nuevos lugares, y aventuras que nadie hubiera vivido antes.

Había recorrido tantos mapas que algunos ya no tenían esquinas. Sin embargo, aún no sabía que tenía entre tantos mapas, un lugar que nunca había visitado.

El desorden a veces nos trae sorpresas escondidas.

Sir Crazy of Garden buscando una nueva aventura entre sus mapas
El mapa que Sir Crazy of Garden nunca había investigado en detalle

Una foto, un viejo árbol.

Con su cámara ultra mega hiper HD, subío a un árbol de casi 250 metros y tomó registro de aquel lugar. No era un lugar nuevo. Simplemente, nunca se había detenido a observarlo con atención.

Sir Crazy of Garden investigando un lugar oculto en uno de sus mapas

Gracias a una lupa.

Sir Crazy of Garden acercó su lupa y comenzó a recorrer cada rincón. Fue entonces cuando, entre todos aquellos caminos, alcanzó a distinguir algo que no pertenecía al paisaje.

Una enorme cola de colores intentaba esconderse en el mapa.

Gallótono, el primer habitante que encontró Sir Crazy of Garden

Un cantante por naturaleza.

Aquello que había alcanzado a distinguir entre los caminos era Gallótono, un gallo bastante distinto de los demás.

Gallótono sufría de insomnio. Pasaba toda la noche despierto y, cuando llegaba la mañana, se quedaba profundamente dormido. Por eso jamás despertaba a nadie con su canto.

Los habitantes que vivían escondidos en aquel territorio

No estaban solos.

Gallótono le contó que aquel territorio estaba lleno de personajes muy simpáticos, aunque encontrarlos no siempre era sencillo.

—A algunos no los veo desde hace mucho tiempo. Con otros converso de vez en cuando. Y hay varios que aparecen solamente cuando se les ocurre —le explicó.

Sir Crazy volvió a observar el mapa. Entre montañas, ríos, volcanes y caminos imposibles podían esconderse muchos más habitantes.

El nacimiento de la República de la Locura

Un nuevo hogar

Decidió quedarse y construir allí su nuevo hogar. Era un lugar extraordinario, lleno de habitantes por conocer e invitar a vivir en comunidad.

Sin condiciones. Sin reglas.

La primera y única regla fue nombrarla La República de la Locura.